El pescado constituye un alimento indispensable en una dieta equilibrada gracias a sus importantes propiedades nutricionales. Pero los productos del mar pueden contaminarse con microorganismos patógenos presentes en el ambiente en el que se crecen. Estos riesgos biológicos se destruyen, en la mayoría de los casos, con una adecuada cocción, no romper con la cadena de frío (mantener una temperatura de unos 4ºC), evitar la contaminación cruzada y congelar, al menos durante siete días, el pescado que vaya a consumirse crudo en casa. Debe tenerse en cuenta que las temperaturas que alcanzan los congeladores domésticos (-18ºC) son suficientes para destruir posibles parásitos, según la ANSES.
Prácticas más seguras
· Consumir dos porciones de pescado a la semana, incluyendo pescados grasos, salmón, sardinas, caballa o arenque.
· Variar las especies que se consumen.
· Limitar a dos veces al mes el consumo de pescado de agua dulce ya que es un importante bioacumulador, como carpas o anguilas.
· En ancianos y población especialmente sensible, ANSES aconseja de forma específica evitar el consumo de pescado y marisco crudo o poco cocinado.



