
Está fortaleza del siglo XI tiene un lugar prominente en Antequera, con
óptimas vistas sobre los terrenos circundantes. Como ocurre con frecuencia, con
cada cambio de época, se ven estos cambios reflejados en los edificios y en El
Recinto Monumental de la Alcazaba que se encuentra hoy en día también tiene
torres y murallas que datan desde el siglo XIV. Y así construyendo sobre una
base visigoda y romana, los musulmanes eligieron este sitio como refugio y
fortaleza hasta que el avance de los cristianos, y tras años de confrontación,
hizo que la zona cayera en manos españoles tras la reconquista en
1410.
De las dos torres que se conservan, la más importante es la del Homenaje,
la cual tiene una planta angular, en 1582 se decidió colocar la campana y el
reloj de la ciudad en esta torre. La otra torre, fusionada con la del Homenaje
a través de una sección de muralla, se llama la Torre Blanca y tras la
conquista cristiana se utilizó esta torre como ermita (la Virgen de la Espera).
Desde la Torre Blanca otra muralla une este y el Arco de Gigantes, constuido en
1585, formando la entrada del Recinto Monumental de la Alcazaba y también acceso
a la Real Colegiata de Santa María.


